La defensa trabaja y el ataque tiene gol
Para la final del Mundial de Clubes, el PSG era el claro favorito. Para empezar, se trata del vigente campeón de Champions mientras que el Chelsea ha ganado la Conference League. El primer campeonato está dos categorías por encima del segundo, no hay nada más que hablar. Lo que sí resultaría pintoresco a modo general sería que el campeón del Mundo fuese un equipo francés ya que la liga francesa no es tampoco una de las más fuertes de Europa. Ha ganado un equipo inglés. El Chelsea gana el Mundial de Clubes.
¿Qué ha hecho bien el Chelsea?

En resumidas cuentas, el Chelsea hizo bien lo que en semifinales el Real Madrid hizo mal, o sea, la defensa funcionó como tenía que funcionar. Marc Cucurella cumplió con su papel de frenar a los hombres de Luis Enrique por la banda izquierda y no dejar pasar ni una. Y donde no llegaba Cucurella, llegaba Robert Sánchez. Hoy el Ayuntamiento de Cartagena presume a bombo y platillo de su vecino ilustre. El guardameta se vio en apuros varias veces durante la segunda parte, pero hizo bien su trabajo y evitó una igualada.
Un Palmer inspirado
El 10 del Chelsea, Cole Palmer, jugó tocado por una varita mágica. Fue una pena que la primera ocasión que tuvo no finalizara en gol, pues a ese zurdado le faltó un palmo para aterrizar en la portería y no en el poste. No obstante, era una clara señal de que tanto Palmer como el resto del equipo no habían llegado a la final para bajarse los pantalones ante el campeón de Europa.

Ya en el primer gol, Nuno Mendes tiene un fallo garrafal que aprovecha Malo Gusto. Por su parte, Beraldo quiere remediar el error de su compañero, pero tampoco puede con el defensa del Chelsea. Gusto ve que Palmer está bien posicionado y le manda el balón. Chelsea 1-0 París Saint Germain.
En el segundo tanto del Chelsea, Levi Colwill arranca la jugada desde el centro del campo. La defensa del PSG se queda atrás frente al lugar donde el jugador blue ha puesto el balón y llega Cole Palmer. El centrocampista inglés prefiere centrarse en lugar de quedarse en la banda derecha. Buena decisión y gol.
Palmer no fue el autor del tercer tanto, pero medio gol sí que es suyo. Y es que vio el hueco donde estaba situado su compañero Joao Pedro para ponerle el balón en bandeja. El brasileño aprovecha este regalito y gol. El partido se iba al descanso con un 3-0 a favor del Chelsea.
Ni Real Madrid ni PSG

Es curioso comprobar cómo el PSG no ha aprendido nada de la semifinal frente al Real Madrid. Va a ser verdad eso de que de los errores se aprende. De los errores propios, claro, porque de los ajenos se ve que no. El gran error del conjunto blanco fue la nefasta actuación de la defensa. Pues bien, va el PSG en la final y falla justo en lo mismo.



