El partido del Real Madrid contra el Oviedo (0-3 en el Tartiere) no solo dejó tres puntos, también encendió un debate que divide al madridismo: Rodrygo o Vinicius, el dilema de Xabi Alonso. El técnico tomó una decisión valiente al dejar a Vinicius en el banquillo y darle la titularidad a Rodrygo en la banda izquierda. Y el resultado fue un partido lleno de mensajes deportivos y emocionales. Si queréis debatir con nosotros entrad en nuestro foro.
La valentía de Xabi Alonso
Sentar a un peso pesado como Vinicius no es cualquier cosa. Con este movimiento, Xabi Alonso deja claro que en este Madrid nadie tiene garantizado el puesto. Su apuesta por Rodrygo no solo fue arriesgada, sino también un mensaje directo al vestuario: el que mejor rinda, juega.

Rodrygo aprovechó su oportunidad
Rodrygo respondió a la confianza con una primera parte llena de energía y personalidad. Se movió con inteligencia, encaró, buscó espacios y mostró que puede ser un jugador diferencial en la izquierda. Es precisamente su carácter competitivo y maduro lo que me hace pensar que, en este dilema entre Rodrygo o Vinicius, la balanza debería inclinarse hacia el brasileño más discreto pero más constante.

La respuesta de Vinicius desde el banquillo
Ahora bien, Vinicius también dejó su sello: entró en la segunda mitad, dio una asistencia y marcó un gol. Eso habla de su calidad indiscutible, pero también refuerza el debate. ¿Es más útil como titular indiscutido o como un revulsivo demoledor?

¿Hay sitio para los dos?
Aquí está la gran pregunta: ¿pueden convivir Rodrygo y Vinicius en el mismo once titular? Por talento, sí. Pero en la práctica, muchas veces se pisan la misma zona. Es ahí donde me posiciono: yo apuesto por Rodrygo. Creo que ofrece un fútbol más equilibrado y menos dependiente de los estados de ánimo, algo clave en un vestuario lleno de estrellas como Mbappé, Bellingham o Valverde.
Mi opinión:
Xabi Alonso tiene en sus manos un problema de lujo: dos cracks para una sola banda. Pero si el futuro pasa por elegir, yo lo tengo claro: Rodrygo debería ser el líder en la banda izquierda del Real Madrid. Su madurez, inteligencia táctica y carácter competitivo lo convierten en una apuesta más fiable a largo plazo que el fútbol más emocional de Vinicius.




